Lima. El 1 de setiembre de 2026, el gobierno de la presidenta Keiko Fujimori anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán, decisión que la Cancillería peruana enmarcó en su histórica vocación pacifista y en su compromiso con el derecho internacional y la defensa de la democracia.
El comunicado oficial sustentó la medida en el deterioro democrático en Irán, la incitación iraní a la escalada de conflictos en Medio Oriente, la obstrucción a las inspecciones nucleares del OIEA y, de manera destacada, en las restricciones que Teherán mantiene desde marzo de 2026 sobre el tránsito por el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial.
Por qué importa al comercio exterior peruano
Aunque el Perú no mantiene un flujo comercial directo con Irán, la disrupción en Ormuz repercute sobre cualquier exportador nacional cuya cadena logística dependa de fletes marítimos internacionales. La Cancillería subrayó que las restricciones contravienen principios como la libertad de navegación y el derecho de paso por los estrechos, con repercusiones sobre los precios de la energía y la estabilidad de las cadenas globales de suministro. Para un exportador peruano de productos agroindustriales, pesqueros o mineros que embarca hacia Asia o Europa, ello se traduce en tres efectos concretos:
- Combustible y fletes más caros. El recrudecimiento del conflicto llevó al petróleo WTI a superar los 90 dólares el barril, su nivel más alto desde julio de 2026, encareciendo el bunker fuel y, con ello, las tarifas de flete marítimo.
- Seguros de carga al alza. Las aseguradoras de rutas que tocan el Golfo Pérsico o que dependen de conexiones con buques que sí transitan Ormuz han elevado primas de riesgo de guerra, un costo que suele trasladarse a toda la cadena logística internacional.
- Mayor volatilidad en insumos. Fertilizantes, plásticos y otros insumos derivados del petróleo, clave para la agroexportación peruana, quedan expuestos a precios más inestables mientras persista la restricción del estrecho.
El respaldo político y la respuesta de Teherán
La ruptura se formalizó al amparo del artículo 45 de la Convención de Viena de 1961, sin afectar las relaciones consulares, y fue leída por analistas como parte del giro de política exterior del nuevo gobierno peruano hacia Washington. Días después, el portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, calificó la medida de «gesto vacío», sosteniendo que entre ambos países no existía ninguna relación a preservar, y otro medio recogió su insinuación de que el anuncio respondería a la próxima visita a Lima del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
Para el exportador peruano, el mensaje de fondo trasciende lo simbólico: mientras Ormuz permanezca bajo tensión, los costos logísticos y energéticos seguirán siendo una variable a monitorear de cerca en la planificación de embarques y contratos internacionales.
Fuentes
- Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, «El Perú rompe relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán», Comunicado Oficial 014-26, 1 de setiembre de 2026.
- Infobae, «Perú rompe relaciones diplomáticas con Irán por restricciones en el estrecho de Ormuz y retroceso democrático», 1 de setiembre de 2026.
- TRT Español, «Perú rompe relaciones diplomáticas con Irán y le acusa de alimentar la escalada en Oriente Medio», setiembre de 2026.
- RPP Noticias, «Irán responde a decisión de Perú de romper relaciones diplomáticas: no existía ninguna relación a preservar», 8 de setiembre de 2026.
- La República, «Irán califica de gesto vacío decisión de Perú de romper relaciones diplomáticas», 8 de setiembre de 2026.
